La integración política, de la que la Constitución es instrumento, sólo es posible en democracia mediante la negociación permanente, el consenso sobre lo fundamental y el pacto frecuente. La vía del diálogo es la única vía 'leal' a la Constitución.
Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón
Aprende a valorarte, lo que significa luchar por tu felicidad.
Ayn Rand
La persona con éxito en la vida es la que ve su meta constantemente y apunta a ella sin vacilar.
Cecil Blount DeMille
Dios: lo más evidente y lo más misterioso.
Enrique Lacordaire
Que las ciencias no se adquieren sin un ánimo tranquilo ocioso e independiente.
Francisco Bances Candamo
A veces; Dios, en tributo a su justicia ofendida, todo el dolor de una reconcentra en un minuto.
Gaspar Núñez de Arce
Es sorprendente pensar que millones de personas, en mi época -y supongo que también ahora-, podían creer que, en un momento dado de la historia, dos seres humanos han evolucionado hacia un estado superior al de todos los dioses que ha habido o habrá. Esto es titanismo, como dirían los griegos. Locura.
Gore Vidal
No se enseña lo que se quiere; diría incluso que no se enseña lo que se sabe o lo que se cree saber: sólo se enseña y sólo se puede enseñar lo que se es.
Jean Jaurès
Vive siempre sola y estarás pensando sin cesar, tu cerebro no se apagará nunca.
Joyce Carol Oates
El odio no es divertido si te lo guardas.
Kate Winslet
De lo que no se puede resolver no se debe hablar.
Ludwig Wittgenstein
Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero.
Miguel de Cervantes
Materializar un sueño es obrar un milagro que puede resultar muy peligroso.
Pablo Palazuelo
Cuando me arrodillo ante la curiosidad desaparece la prudencia.
Rafael Pérez Gay
Las democracias son realmente lentas para hacer la guerra, pero una vez embarcadas en una aventura militar son igualmente lentas para hacer la paz.
Reinhold Niebuhr
No permitas que tu tranquilidad dependa de los sentimientos de los hombres. Cualquier cosa que digan acerca de ti, buena o mala, no lo eres a causa de otro hombre; porque así eres tú.
Tomás de Kempis